Fruto carnoso
Es aquel en el que las paredes del fruto acumulan mucha agua y nutrientes al madurar, volviéndose blandas, jugosas y, por lo general, sabrosas (como la manzana, la naranja, el tomate o el durazno). Su estrategia es ser atractivos para que los animales se los coman y luego dispersen las semillas a través de sus deposiciones.