Fruto seco
Es aquel en el que las paredes del fruto se deshidratan y se vuelven duras, coriáceas (como el cuero) o leñosas (como la madera) al madurar, conteniendo muy poca agua. Ejemplos de esto son las vainas de las leguminosas (como los porotos), los granos de los cereales (como el maíz), o las cápsulas de la amapola.